Es este proyecto el que se
levanta como un calido bosque de encuentros y pasajes de reflexión que invitan
al transeúnte a homenajear con la permanencia al centenar de soldados que
murieron en Malvinas.
Idea
La idea en general parte de la
necesidad de atraer el paso del transeúnte y rescatar el espacio como generador
de memoria viva. El ejercicio de convocar a un bosque interactivo que nos va
generando distintas sensaciones a través de las
visuales impulsadas por los
discontinuos bordes, los colores, el recorrido, los monumentos implícitos y
explícitos.
El aroma de ir caminando en un
bosque que nos activa el ejercicio de
recordar, nos traspasa de un tiempo a otro y nos convoca a jugar con lo conceptual del
tiempo y lo efímero de la palabra.
Generar dicho espacio es una forma de homenajear el paso, la constante
pertenencia del cuerpo sobre el territorio.
Los colores en las placas
translucidas nos habla del color de la tierra, los árboles como símbolo de la vida, el agua como un
elemento de flujo incalculable y una cinta que se quiebra de un lado a otro
conteniendo todos los elementos que van floreciendo en este espacio, para
dormir poéticamente en el agua.
Desarrollo de la idea
Acto, Permanencia y posesionamiento territorial
El espacio en su vértice de
mayor tensión y prolongación de la
mirada, es aquí donde nace nuestro acto central.
Alineado a la generatriz que dicta lo existente, el suelo se ahueca
para generar un espejo de agua
circular cubierto por un firme vidrio
traslucido. De donde se deja ver las siluetas oscurecidas de las islas
Malvinas, generando un gran contraste. Este gesto escultórico es iluminado
desde su interior, generando en la noche una cúpula de luz efímera, de transito
libre.
La idea de ponerle un techo
traslucido a esta pileta es generar el transito libre y holgado sobre la
escultura. Convidando así, a transitar libremente sobre las Malvinas, el
posesionamiento sobre el territorio se alza como una vos eterna
De reclamo de soberanía.
Árboles que homenajean la vida
Al llegar a este espacio es
muy difícil no contemplar la variedad de árboles que ofrece el entorno. Sus
colores son los que enternecen la mirada y conjugan el paso con el aroma que
olvida el invierno. Es desde esta observación que nace una parte de la idea-propuesta. Se elevan
33 placas translucidas, que se enmarcan en una tonalidad cálida, se
agrupan de a tres y caen al suelo ligeramente convertidas árboles. Cada una de estas placas lleva calado el nombre de los soldados caídos
en Malvinas pertenecientes décima
brigada y a la totalidad de la ciudad de La Plata.
De noche las placas son
iluminadas por luces que nacen desde los vértices inferiores y hacen rebotar
los colores y los nombres que se hayan calados sobre los blancos muros del
edificio existente. El efecto de leer discontinuamente letras y nombres proyectados en el muro, harán de anfitrión
sobre la curiosidad del transeúnte.
Cinta, contención y permanencia
La cinta es el elemento
escultórico que propone unir todas las intenciones que van naciendo en la
propuesta. Contiene el paso y lo dirige sutilmente a distintas situaciones.
Se eleva generando vértices
que proponen una medida al cuerpo para luego bajar y generar bordes habitables,
asientos, limites etc. Une la zona de monumento con la propuesta de urbanizar
el espacio adyacente.
Nace desde el edificio en una
pequeña pendiente, recorre la idea y luego poéticamente duerme en el agua.
Extensión a una zona urbana
Desde el sector de homenaje
paulatinamente se desprende la urbanización del sector adyacente. La idea
contempla el fondo y parte de la calle que bordea los conjuntos habitacionales adjuntos.
La intención de acortar la calle
tiene como fundamento quitarle el carácter de estacionamiento que convierten a
esta en un lugar caóticamente demandado
por autos que concurren al bingo. El espacio de apropiación se une a través de
la cinta y nuevos recorridos que generan lugares de reunión.
Desde el monumento de Malvinas, vértice visual de ambos espacios, se ingresa a través
de una pequeña rampa que nos deja en un bajo nivel, donde taludes de pasto se convocan
generando bordes en donde el cuerpo
encuentra una parada. La cinta en este espacio desaparece en la tierra, queda
su leve vestigio marcado en el piso, generando un nivel cero libre y luego
renace en el talud que abraza el
homenaje de este lugar.
El talud de pasto donde remata
este recorrido, propone una tarima de hormigón que se suspende sobre un
espejo de agua que embellece y potencia
el lugar.
La cinta vuelve a nacer
generando una presencia importante y a la vez efímera, ya que nace para luego
dormirse desde un ángulo intenso en el espejo de agua. Este recurso es un
verso más de este gran poema.
La imagen reflexiva del cuerpo
sentado sobre esta tarima de hormigón, dejando caer sus pies al agua sin
tocarla, la imagen de individuos cantando a un público, de la reunión publica,
son unas de tantas ideas propuestas sobre este espacio.
Se genera este espacio
simbólico para tener una coherencia con la idea principal y unir los sectores
con el mismo planteamiento “posesionarme sobre el agua”, concepto con carácter
de demanda simbólica que llena de sentido la idea y activa la memoria.
planta / corte 1









No hay comentarios:
Publicar un comentario